This is Festival Capital

Lo que define a los mega eventos artísticos del país. Todo en un solo festival.


El 273, abarrotado de gente, debió modificar su recorrido. El municipio había dispuesto un corte total en calle 501 desde el camino Belgrano hasta 16 y otro en 496 a la misma altura. Por esas cuadras de veredas estrechas, ya desde temprano vendedores ambulantes se instalaron con conservadoras de telgopor: una lata de cerveza por $80 y dos por $150. No estaba nada mal en relación a los valores que se manejarían dentro del predio de La República de los Niños. Adquirir una bebida en la calle para entrarla, sin embargo, se podía a transformar en un deporte de alto riesgo.

El ingreso a la República de los Niños ya presentaba gestos de festival masivo: seguridad privada, efectivos policiales y control urbano de la comuna. Un primer cacheo de mochilas y de individuos habilitaba la entrada hacia la Casa de Gobierno de “la repu”. Unos metros a la derecha, en el estacionamiento, había una casilla de boletería y más adelante, a la altura de 501 y 20, los molinetes para entrar al festival. No sin antes someterse, claro, a otro riguroso cacheo.

El sábado amaneció soleado y fresco pero a medida que se acercaba la tarde, la temperatura iría en ascenso. Este fue, quizás, el mejor día de toda la semana porque en todo el Gran La Plata las lluvias y el frío se habían presentado con fuerza. Para las 13:30, cuando comenzó a desarrollarse la grilla del Festival Capital, usar pantalón corto y remera era adecuado. 12 horas después del inicio, con el evento en proceso de cierre, este vestuario iba a ser insuficiente. Igual que la frecuencia de los colectivos para volver a casa.

Desde la Legislatura hasta la calle que une la granja educativa con la arteria que rodea todo el paseo y desde esta circunvalación hasta los juegos mecánicos. Esta fue la porción del histórico parque temático de La Plata que se utilizó para montar el festival. Unos 300 metros de largo por 120 de ancho, aproximadamente. Ahí se levantaron dos escenarios y una carpa además de los baños, los corredores de gastronomía, el área de prensa, los stands de emprendimientos sustentables, las esculturas, los juegos y todos esos detalles que han incorporado los festivales de música para pasar del “recital” a la “experiencia”.

La idea no es (solo) ir a ver bandas de primer nivel tocar en vivo una lista de temas ATP con un sonido óptimo y una puesta de luces profesional. Es, más bien, una aventura de un día entero. Costosa, pero con diversión garantizada y dentro de un espacio agradable.

Mientras tocaba el Cuarteto de Nos en el escenario Spotify, por ejemplo, con el atardecer comenzando a colorear de rojos el cielo, había personas revisando ropa vintage o haciendo cola para comprar un plato gourmet. La banda uruguaya comenzó con Punta Cana (primer corte de difusión del nuevo disco), pasó por los éxitos históricos del grupo e incluyó Marioneta (el otro corte de Jueves). Dos temas que critican expresamente al consumismo, la alienación y la frivolidad del capital.

Un mundo de sensaciones

Antes del grupo comandado por Roberto Musso, acababa de decir “hasta luego” Salvapantallas. El dúo de Zoe Gotusso y Santiago Celli está haciendo una gira nacional para despedirse y tuvieron su parada en La Plata. El escenario LNG (La Nueva Generación) fue el elegido para las expresiones musicales que oscilan entre lo novedoso y las tendencias juveniles. Quizás los más veteranos de su grilla hayan sido los músicos de El Kuelgue, banda conformada en el año 2004.

El público coreó nostálgico y se movió con la serenidad del péndulo de un reloj. Había cierta melancolía en lo que fue el último show de Salvapantallas en la ciudad. Repentinamente, se apagaron las luces del LNG y con estridencia comenzó a sonar el Cuarteto de Nos. No había tiempo para reponerse de una emoción que ya se pasaba a otra. Así fue todo el festival.

El tránsito fue constante. De la carpa al Spotify, al LNG, a descansar a algún asiento, a hacer alguna fila para buscar agua, baño, ropa vintage, comida o cerveza. De ahí al próximo show y así sucesivamente. Entrada la noche, y con la temperatura en franca baja, cada vez más personas se tiraban a descansar un rato en el pasto frente a la pantalla gigante que proyectaba el show del momento en el punto de encuentro ubicado en el centro del predio.

Minutos después de las 20:00, con una puesta de luces alucinante, Lisandro Aristimuño ofreció un espectáculo hipnótico. Su banda a la vez folktrónica, sureña y rockera ejecutó los grandes éxitos. Desde aquellos más enérgicos como Elefantes hasta los más ambientales y reflexivos como How Long. Lisandro bailó con soltura y elegancia, guió al público en el canto y los aplausos y agradeció reiteradas veces la calidez que llegaba al escenario desde abajo.

De la hipnosis y el magnetismo generado en el escenario Spotify a la euforia sin escalas. Se apagó una luz y se prendió otra a espaldas de la primera. El LNG con sus dos torres de vasos plásticos iluminados en colores, recibían a Ca7triel & Paco Amoroso junto a su ATR band. La instrumentación jazz funk urbana y la energía desbordante de estos dos traperos es un fenómeno muy particular. La personalidad de sus dos líderes, la originalidad de la propuesta musical (lírica y sonora) y la autenticidad que tienen los diferencia de la mayoría de sus colegas.

De la fiesta vehemente arriba y abajo del LNG al trance contemplativo y seductor de Estelares. Nuevamente sin pausa y sin escala. A todo esto, en la carpa Monster, Jeites había anunciado el fin de ciclo y Acuática y Paz, el proyecto de música electrónica experimental de Sol Porro y María Paz Asurabarrena, cerraban la grilla de bandas y daban paso a la fiesta bresh. Para acceder a ella había un precio especial y luego seguiría en el Sala Ópera de La Plata.

Esta tendencia, el cambio abrupto de energías, se mantuvo hasta el final del Capital. El Kuelgue, Guasones, Peces Raros y La Delio Valdez fueron las últimas bandas. Danza y humor, rock vernáculo y fiesta tropical.

Spotify, plataforma digital de música que auspició el primer escenario, tiene entre sus servicios listas de reproducción armadas como una especie de síntesis con las obras cumbres de artistas y bandas. Estas playlist se llaman “This is” (“esto es” en inglés) más el proyecto musical en cuestión y son definidas en la aplicación como “las canciones esenciales del artista. Todas en una lista de reproducción”.

Este concepto pareció sobrevolar el Capital. Cada set tuvo como eje las canciones más populares de cada banda o artista. La multiplicidad de ofertas, como en un mercado, forzaba a dar lo mejor de sí a quienes se subieran a tocar. Los cortes de difusión del flamante álbum y los temas más conocidos. Estelares, por ejemplo, que venía de presentar Las Lunas en el Gran Rex, sólo hizo Ríos de Lava de esta placa y después recurrió a los que no fallan.

Terminó la primera edición del Festival Capital y sus organizadores ya dijeron, incluso ni bien comenzado el evento, que la idea es instalarlo en el calendario de festivales nacionales y que vaya creciendo año a año. Alrededor de 15 mil personas transformaron, por más de 12 horas, un parque temático infantil en un predio con todos los elementos necesarios para autoproclamarse como un festival sin precedentes en la ciudad. La Plata, conocida por ser una usina de expresiones artísticas alternativas al mainstream, tiene la infraestructura, el público objetivo y la capacidad para recibir afluentes de las ciudades cercanas.

 

 

Texto: Juan Bellesi.

Fotografías: Sebastián Pavlotsky.

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