Prode de los Oscar y las películas de la semana

Maximiliano Curcio, crítico cinematográfico con 15 años de trayectoria, se sumó a Tarde Neurótica para cubrir las novedades del séptimo arte.


Maximiliano Curcio, escritor y crítico de cine con más de una década de carrera y libros publicados, se sumó a Tarde Neurótica (lunes a viernes de 15:00 a 18:00) para conversar cada jueves sobre las películas que llegan a las pantallas grandes de La Plata (espacio INCAA y Cinema La Plata) sin perder de vista los films que se estrenan solo por los servicios de streaming. En esta primera columna, Maxi tiró sus favoritos a ganar los Premios Oscar que se entregan el domingo, habló de la biopic de Judy Gardland y de Aves de presas, lo nuevo de Adam Sandler y el ciclo de cine de autor en el Meridiano V.

Aves de presa

Esta película retoma la senda del famoso personaje de Harley Quinn luego de “Escuadrón Suicida”, recurriendo a la cada vez más frecuente moda de los spin offs, en donde personajes secundarios de ven evolucionar su importancia de determinada manera que acaban convirtiéndose en fenómenos de culto y gran arraigue popular, liderando historias independientes y propias. Este fenómeno ocurre muy a menudo en el cine de super héroes, como sucediera con Wolverine de XMEN (en “Logan) o más recientemente con “Guasón”, la premiada cinta de Todd Philips.

Justamente, “Aves de Presa” cuenta la historia de la secuaz y compañera de Joker (el rol que interpretara Jared Leto); se trata de Harley Quinn, quien toma las riendas de la historia en una suerte de empoderamiento femenino. Protagonizado por Margot Robbie (recientemente nominada al Oscar por “El Escándalo”), su aparición otorgó algo de prestigio a ‘Escuadrón Suicida’, la irregular película de David Ayer y uno de los títulos más esperados de 2016. Por ello, tras su estreno, Warner Bros. encaró este nuevo proyecto, con dirección de la realizadora asiástica Cathy Yan, creando su personalísima versión en relación con esta serie de personajes de DC Comics que cuenta con Ewan McGregor como el villano Black Mask.

Judy

Dirigida por el británico Rupert Goold (un cineasta de vasta experiencia en el teatro shakesperiano y en series de TV), la película se sitúa durante el invierno de 1968, treinta años después del estreno de ‘El mago de Oz’ (de Victor Fleming), cuando la leyenda Judy Garland llega a Londres para dar una serie de conciertos. Aquel antológico rol la propulsó hacia el éxito precoz y desmedido, exponiéndola a la acara más amarga de la fama. En la madurez de su carrera, y producto de su inestable estado emocional y el abuso de pastillas, Judy se había convertido en una sombra de aquella adolescente fulgurante y talentosa. Sin embargo, todavía era una artista sumamente convocante.

Mientras se prepara para subir al escenario con miras a revitalizar su carrera como si de una auténtica fábula hollywoodense se trata, regresan a ella los fantasmas que la atormentaron durante su juventud en Hollywood. El film nos comienza a relatar, mediante flashbacks, el penoso trato que recibió de parte de la maquinaria de estudios (ella trabajaba para la MGM, con quien había firmado un contrato en exclusividad) siendo aún una adolescente y sufriendo todo tipo de humillaciones y torturas. El férreo control psicológico que los magnates del estudio ejercieron sobre Judy es mostradas con absoluta simplicidad y plagado de todos los estereotipos posibles, aspecto que merma los valores de un film destinado a hacer lucir a su protagonista principal. Si bien este aspecto en absoluto sutil resta autenticidad a un retrato previsible acerca de la caída en desgracia de un icono de la gran pantalla, cabe mencionar la analogía trazada con su vida privada: en su ápice interpretativo, Judy fue la protagonista -en 1954- de la remake de “Nace una Estrella”, un relato ficcionado acerca de las tribulaciones y excesos de una estrella.

La actuación que brinda Renee Zellweger, más allá de las limitaciones narrativas del film es sumamente poderosa, desnudando las inseguridades de un ser corroído por el estrellato y vaciado de autoestima, quien, sin embargo, logra una interpretación final redentora. Al regreso de su tour por Londres, Garland, quien peleaba por la custodia de sus hijos y había estado casada con el director Vicente Minelli, fallecería en Beverly Hills por sobredosis.

Espacio Select: ciclo Quentin Tarantino

Este viernes 7/2 a las 21hs y con entrada gratuita, el Cine Select Movil presenta un Programa Doble con “Kill Bill” vol. 1 y vol. 2 juntas, en el andén de la Estación Provincial del Barrio Meridiano V, en el marco del ciclo retrospectiva de Quentin Tarantino. La misma forma parte del ciclo de autores que está llevando a cabo el espacio INCAA durante los meses de enero y febrero, en donde también están repasando la trayectoria de Pedro Almodóvar, en una destacada programación que ha abordado títulos como “Carne trémula” (1996), “Dolor y gloria” (2019) y “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (1988), durante el mes de enero.

La oportunidad de volver a disfrutar de “Kill Bill” nos permite conocer una etapa fundamental en la trayectoria del cineasta. Este era su primer largometraje en 6 años, luego de rodar “Jackie Brown” (1997) y el suceso de su estrenó terminó por convertir a Tarantino en un autor de culto. Dando rienda suelta a su tan particular estética, el cineasta californiano comienza a filmar homenajeando las grandes influencias cinéfilas de su juventud (aquí recurre al histórico compositor de spaghetti westerns Ennio Moriccone, responsable de la trilogía sesentista de Sergio Leone), así como también a elevar el uso explícito de la violencia hacia límites claramente provocativos y exacerbados, como pudimos comprobar en obras posteriores a este díptico que posee todas las marcas registradas del incomparable universo Tarantino.

El director, que se estrenara detrás de cámaras con “Perros de la Calle” (1992), convierte a Uma Thurman en su musa indiscutida, quien compone al mítico personaje de La Novia, a la postre un rol de culto indiscutido. Como es habitual (y así como hiciera con john Travolta y Samuel L. Jackson en “Tiempos violentos”), Tarantino rescata del olvido a otrora grandes estrellas de Hollywood fuera del radar de los grandes estudios, para volverlos a convertir en convocantes luminarias. Aquí, hace lo propio con David Carradine (de la serie “Kung Fú”, en la piel del villano Bill) y Daryl Hannah (la rubia debilidad de Tom Hanks en “Splash”).

Diamantes en bruto

Los hermanos Josh y Benny Safdie son dos cineastas independientes neoyorkinos, que hace un par de años sorprendieran al mundillo cinematográfico con el film “Good Time”, protagonizado por Robert Pattinson. Aquí, nos presentan la historia de Howard Ratner, el propietario de una joyería ubicada en el barrio de los diamantes de la ciudad de Nueva York que vende, en exclusiva, a ricos y famosos. La planificación de una apuesta que sale mal lo obliga a tener que afrontar una deuda económica que no está preparado para pagar, involucrándose en los bajos fondos que dominan turbios entramados de poder en el mundo de las apuestas deportivas.

La película está producida por Martin Scorsese y es una de las grandes candidatas al Independent Spirit Awards, próximos a entregarse en el mes de febrero. El visionado de “Diamantes en Bruto” nos acerca a otra tendencia patentada por Hollywood a lo largo de su historia. Conformando un subgénero con entidad propia, una serie de películas sobre apuestas deportivas que se pueden mencionar son: “Atraco Perfecto” (Stanley Kubrick, 1956), “Viviendo al Límite” (DJ Caruso, 2008) y “Seabiscuit” (Gary Ross, 2004).

Dirigida con gran realismo, dinamismo e inventiva visual, cuenta en su elenco con la participación especial de Kevin Garnett, la estrella de la NBA, haciendo de sí mismo y convirtiéndose en el eje sobre el cual pivota una trama que se inmiscuye en los entresijos de un deporte cuya verdadera naturaleza se ve absorbida por un frío cálculo apostador. Adam Sandler, nominado al premio del Sindicato de Actores, demuestra nuevamente que puede interpretar un rol serio alejado de los estereotipos de comedia que prefiguraron su trayectoria a comienzos del milenio; un caso similar a como ocurriera con Jim Carrey, quien se demostró capaz de brindar actuaciones profundas y poderosas. Luego de su incursión en la gran película “The Meyerowitz”, de Noah Baumbauch (también disponible a través de Netflix), prueba su valía con este rol dramático, llevando a su personaje hacia el extremo de lo moralmente tolerable de sus actos. Un ser dominado por su adicción al juego que se verá arrastrado en un trepidante espiral descendente de culpa, humillación e inclaudicable instinto de supervivencia, aún cuando las chances dejan de estar a su favor, precipitando un trágico final.

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