¿Por qué Alfred Hitchcock es considerado el Maestro del suspenso?

A 60 años del estreno de Psicosis, Augusto Ricardo, del Taller de Cine y Filosofía, contó por qué este film y su creador tienen tanto prestigio.


Una de las películas más emblemáticas de la historia del cine cumplió 60 años desde su estreno y a más de medio siglo su creador sigue siendo uno de los cineastas más reconocidos. ¿Por qué? ¿Qué tienen las películas de Hitchcock? ¿Suspenso o sorpresa? ¿Diálogos o imágenes? Estas y otras preguntas abordó Augusto Ricardo, del Taller de Cine y Filosofía, en Tarde Neurótica.

Director inglés, el maestro del suspenso, desde los años 20 a los 70: muchos géneros: comedia, drama, musical. Pero su preferido fue el policial o de espías. Nació en 1899 en Londres. A los 4 o 5 años, se portó mal y el padre lo mandó a la comisaría con una carta. El comisario la leyó y lo encerró en una celda durante 10 minutos diciéndole: “esto es lo que se hace con los niños malos”. Una anécdota que lo acompañó toda su vida. Por eso siempre dijo que no quería ser policía sino ingeniero. Estudió mecánica, electricidad, acústica y navegación. Cierta visión global de la ingeniería y de la práctica y el oficio de los ingenieros a principios del siglo 20 lo acompañó siempre.

Fallece su padre y, obligado a trabajar, comenzó en una compañía de telégrafos (Henley). Se encargaba de las evaluaciones técnicas de los cables eléctricos submarinos. Al mismo tiempo, estudia dibujo en Bellas Artes. Tiene 19 años. Como dibujaba bien, pasó a la sección publicidad de la compañía y dibujaba los afiches de venta de los cables.

En 1920, la Paramount abre una sucursal en Londres: construye estudios y anuncia un programa de producciones. Una de esas producciones era una adaptación de una novela. Hitchcock la lee, hace unos dibujos de los intertítulos y los envía. Lo contratan y pasa a trabajar como dibujante de títulos en cine mudo. Después pasó a escribir guiones. Después a realizar las escenografías y el vestuario. Después pasó a ser asistente de dirección. Y luego pasó a ser director. Todo esto le permite conocer e involucrarse en todos los aspectos de la producción de una película:

Suele decirse que Hitchcock “tenía las películas en la cabeza” y que, al momento del rodaje, cada posición de cámara o de los actores, cada línea de diálogo y movimientos en el cuadro, cada detalle de la puesta en escena estaban perfectamente planificados. De hecho, Hitchcock no filmaba “planos de cobertura” para insertar luego en el montaje, de manera tal que al llegar a la sala de edición sólo había una manera posible de ensamblar los fragmentos. El proceso de preproducción de cada una de sus películas era tan intenso como los rodajes absolutamente nada quedaba librada al azar.

Dibujaba storyboards él mismo. Según relata Janet Leigh en su libro Psycho: Behind the Scenes of the Classic Thriller, “en su escritorio, Hitchcock tenía un modelo a escala de cada uno de los sets usados en la película, completo con sus muebles, paredes movedizas y pequeños muñecos haciendo las veces de personas”. Así podía planificar a la perfección las posiciones y movimientos de la cámara antes de pisar el set por primera vez. Este dominio del plan de rodaje era indispensable en una época en la que se tardaba mucho en poder ver el resultado de cada día de filmación.

En este primer periodo, conoce a Alma Lucy Reville, una actriz y montajista (de las primeras mujeres montajistas en el cine), que sería después su esposa y que trabajaría con él durante su carrera básicamente como continuista, pero también haciendo doblaje de algunas voces, corrigiendo guiones, supervisando el casting y trabajando en el montaje (ella supervisó el montaje de la escena de la ducha en Psicosis). Le cuenta a Truffaut que después de cada toma, la miraba y le preguntaba: “¿Va bien, funciona?” Ella fue la única en darse cuenta durante la edición de Psicosis que se podía ver cómo Janet Leigh tragaba, cuando en teoría ya estaba muerta en la ducha. También fue la que sugirió usar la música en esa escena.

Hitchcock siempre entendió al cine como un arte eminentemente visual. El cine tenía que contar una historia de manera visual. El diálogo puede ayudar o distraer pero la verdadera trama se cuenta con imágenes. Es la cámara la que cuenta las cosas, la que brinda la información necesaria a los espectadores y no los actores (la imagen es informativa, la película se compone en la cabeza del espectador con la información que recibe).

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