¿POR QUÉ EL PRESIDENTE SE CONTAGIÓ DE CORONAVIRUS ESTANDO VACUNADO?

Dos meses después de vacunarse, el Presidente argentino anunció a través de Twitter que contrajo coronavirus y que se encuentra bien físicamente. ¿Los vacunados pueden contagiarse?


Por Delfina Venece

Pasada la medianoche del viernes, el presidente Alberto Fernández anunció a través de un hilo de Twitter que dio positivo de coronavirus en un test de antígeno y que se encuentra aislado por indicación de su médico. Afirmó que se encuentra “físicamente bien” y que se sometió al testeo tras presentar un registro de 37.3 grados de fiebre y dolor de cabeza.

En declaraciones radiales durante la mañana de hoy expresó: “La verdad es que me siento bien, lo mío fue casi preventivo, porque este viernes fue mi cumpleaños, estuve tocando la guitarra y almorzando con mi hijo y Fabiola, y pasé el día lo más bien, y a la noche, cuando volví al cuarto, tuve un dolor de cabeza medio raro, no era intenso pero sí molesto, y sentí que estaba como acalorado, me tomé la fiebre y tenía tres líneas de fiebre”.

A partir de la confirmación del resultado positivo, muchos recordaron que el jefe de Estado había recibido la primera dosis de la vacuna Sputnik V hace poco más de dos meses, el pasado 21 de enero, y la pregunta que se repitió fue ¿los vacunados pueden contagiarse?

Fuentes  oficiales salieron rápidamente a aclarar que una persona vacunada puede contagiarse y que no se trata de una “falla” en la inmunidad. Si bien las vacunas ofrecen protección para evitar que se desarrolle un cuadro grave de Covid-19, es posible contagiarse. Es decir, recibir la vacuna contra el coronavirus no es sinónimo de inmunidad absoluta.

Expertos resaltaron que una persona que se enferme, entre millones de vacunados, no desmiente la eficacia demostrada por las vacunas. No solo es probable, sino que es esperado, que un porcentaje de la población vacunada contraiga la enfermedad.

Por este motivo es que deben sostenerse los cuidados sanitarios incluso después de aplicarse las dos dosis. La mayor protección que brindan las vacunas, y el objetivo principal de la campaña contra Covid-19, es evitar las complicaciones graves, la hospitalización y la mortalidad. Ante el contagio, las vacunas permiten un tránsito por la enfermedad de leve a moderado.

Hay dos aspectos a tener en cuenta vinculados a las vacunas: la eficacia global, que tiene que ver con la posibilidad de evitar el contagio del virus; y la eficacia relacionada a prevenir la enfermedad grave, es decir, a que no se desarrolle un cuadro severo que requiera internación, implique un compromiso pulmonar y pueda derivar en el ingreso a terapia intensiva.

Desde el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología de Rusia Nikolay Gamaleya, que desarrolla la vacuna Sputnik V, a través de la cuenta oficial de Twitter de la vacuna Sputnik V, lamentaron que el presidente Alberto Fernández haya contraído la enfermedad y le desearon “una rápida recuperación”.

El laboratorio remarcó que la “Sputnik V es 91,6% eficaz contra infecciones y 100% eficaz contra casos graves. Si la infección se confirma y se produce, la vacunación garantiza una recuperación rápida sin síntomas graves”.

Posteriormente, la cuenta de la vacuna rusa realizó una publicación en la misma red social con datos estadísticos sobre los resultados de la campaña de inoculación en la capital del país: “Sobre la base de más de un millón de residentes de Moscú vacunados con la Sputnik V, menos del 0,1% desarrolló la infección por COVID más de dos semanas después de la vacunación completa”, resaltaron. “El 76% de estos casos son totalmente asintomáticos o leves”, concluyeron.

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