La visita, La casa de Wannsee, Gauchito Gil y Cuando dejes de quererme

Dos documentales y dos ficciones eligió Maxi Curcio esta semana para recomendar en Tarde Neurótica.


El docente, productor audiovisual, escritor y crítico cinematográfico compartió con Radio Única cuatro propuestas audiovisuales (tres argentinas) que pueden verse en distintas plataformas de streaming estrenadas recientemente.

La visita – CineAR

Cada fin de semana llegan unas 500 mujeres y unos pocos hombres al pequeño pueblo de Sierra Chica, en la provincia de Buenos Aires. Lo hacen para visitar a presos del penal cercano a la localidad llevando consigo el amor, el dolor y el deseo inserto en sus historias. Este documental, nos lleva a reflexionar sobre lo que sucede de los muros de un penal hacia afuera. Puntualmente alrededor de esa familia que visita a sus seres queridos detenidos y consume el servicio que ofrecen kioscos, bares y pensiones de la zona aledaña que trabajan exclusivamente para ellos. La curiosidad inicial del documentalista Jorge Leandro Colás despierta el interés en este singular circuito generado, poniendo el énfasis en la microeconomía que se genera en Sierra Chica, en los kilómetros a la redonda que se extienden alrededor del penal, con estos pequeños locales y comercios que trabajan, elogiosa, pura y exclusivamente, con la gente que va a visitar a sus familiares. Este acercamiento nos muestra a un grupo de mujeres, familiares de los allí detenidos, que va tejiendo sus lazos solidarios para atravesar un difícil momento, legándonos la herencia transformadora de una realidad que pocas veces fuera registrada. Reconstruir este espacio familiar dentro de un lugar hostil resulta la intención fundamental del documental “La Visita”, allí trasciende la historia de esas familias. El trabajo de investigación de Jorge Leandro Colás nos inserta en un penal inmenso, superpoblado; abundando sobre una temática que tiene que ver con lo carcelario, un tema que en consonancia han abordado ficciones, pero -en este caso- bajo una óptica sumamente peculiar. Observamos gente que va a visitar a sus familiares detenidos y está atravesando un momento crítico en su vida, empatizamos con ellos. Mujeres que cargan con estigmas como la discriminación: existe una mirada del pueblo, en rigor, puntual sobre ellas y que no escapa al prejuicio social. “La Visita” nos hace partícipes de historias íntimas que cuentan la esencia del sufrimiento que atraviesan estas mujeres yendo a visitar a sus familiares detenidos, también el fenómeno peculiar que se genera alrededor del penal: una especie de microeconomía funcional a estas visitas. Una pequeña gran historia digna de ser contada.

La casa de Wannsee – CineAR

La historia de este documental comienza cuando el hijo de la directora decide hacer su Bar Mitzva. No obstante, no hay rastros de judaísmo en su educación. Sin embargo, la decisión de su hijo la hace preguntarse sobre sus orígenes. Poli se adentra así en la historia familiar y descubre que la identidad judía atravesó profundamente sus vidas. Durante gran parte de su historia, el cine reflexionó acerca del genocidio nazi y sus consecuencias, en valiente ejercicio que nos permite comprender las causas que posibilitaron semejante barbarie. Pensemos en la escuela teórica expresionista o en el cine partidario de Leni Riefensthal. Más de 70 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial nos encontramos con Poli Martínez Kaplún rastreando las raíces recientes de un pasado doloroso. Fotos de familia y registros en película -que datan de la década del ’40- se conforman como valioso testimonio de este documental que pretende, entre otros propósitos, definir al judaísmo y comprender la razón de ser de sus antepasados familiares. Sus abuelos vivieron en Rusia, Alemania, Egipto, Argentina y Suiza. Sus rastros podemos comprobarlo en imágenes de archivo que se concatenan desde su infancia. De esta forma, la directora descubre sus genes, su linaje y un pasado estigmatizado, perseguido, segregado, avasallado. Su madre huyó de Alemania, y la memoria cinéfila nos lleva a pensar que muchos realizadores también escaparon del oprobio nazi para germinar cinematográficamente en Hollywood: desde Fritz Lang a Robert Siodmak. El paralelismo encierra una profundidad discursiva más grande todavía. Comprender la idiosincrasia de un pueblo es, también, reflexionar acerca de los motivos que generan esta negación al dolor, por parte de aquellos quienes sobrevivieron al exterminio. Lo abominable y el horror. En “La Casa de Wannse” nos percatamos que escapar y elegir el silencio son dos formas válidas para protegerse contra el dolor. La concreción de este documental también es una forma de honrar los antepasados y comprender que la historia universal que atraviesa la película, como un mal atávico y propagado por tan diversas geográficas, es la discriminación a todo aquel ‘diferente’, según la errónea óptica de todo quien se crea superior en cualquier aspecto. Tal pensamiento retrogrado nos interpela a todos por igual.

Gauchito Gil – CineAR

En la provincia de Corrientes, en época de la peste amarilla y de disputas armadas entre autonomistas y liberales, el gaucho vivía casi en situación de esclavitud. Existieron gauchos “desertores” de los buenos modales y las buenas costumbres: los gauchos caudillos correntinos. El más destacado de ellos fue Antonio Mamerto Gil Núñez, el Gauchito Gil, un rebelde que se levantó contra las injusticias sociales y la ley impuesta por aquel orden. Esta nueva incursión en la gran pantalla de una figura tan icónica como la de Gil, se convierte en el tercer abordaje que nuestra industria audiovisual ha realizado a lo largo de los últimos años, luego de la lograda adaptación de Cristian Jure y la original reformulación del mito llevada a cabo por Joaquín Pedretti. Aquí, bajo la dirección del correntino Fernando del Castillo, se nos relata la historia de un soldado que se resiste a seguir peleando en el frente de combate. Reclutado para la guerra de la Triple Alianza, desertó y fue perseguido; siendo este asedio político el hecho que lo convierte en un proscrito de la ley. El ídolo popular está encarnado por el actor y director Roberto Vallejos, de destacada trayectoria teatral (dirigió “Las 20 y 25” sobre la figura de Eva Perón) y televisiva (co-protagonizó para Netflix la miniserie biográfica sobre Carlos Tévez); tamaño desafío de dotar de carnadura y profundidad a un auténtico objeto de devoción popular argentino. La figura del Gauchito Gil porta los misterios de una muerte injusta, acaso la historia personal que trama su posterior legado se convierte en tal desde la premonición que Gil da a su propio verdugo. El disparador dramático de su primer milagro forja el aura mística de un bandido rural que reniega de su condición. Es indudable que los orígenes del realizador contribuyen a la honestidad con la que plasma su propuesta: conoce la esencia del folclore popular que, de generación en generación, narró la historia de un hombre simple, noble a sus ideales e injustamente perseguido.

Cuando dejes de quererme – Amazon Prime Video

Nos cuenta la historia de Laura, quien vive en Buenos Aires con su padrastro Fredo. Pero un día recibe una llamada desde España: el cuerpo de su padre acaba de ser encontrado enterrado en un bosque cercano. Las pruebas forenses han sido claras: murió hace más de 30 años asesinado de un disparo. Ante esta situación, Laura decide volar a España junto a Fredo para enterrar a su padre e iniciar particular investigación para descubrir quién acabó con la vida de su progenitor. Igor Legarreta estrena su ópera prima sabiendo que el cine se cuenta en el valor de una imagen, de una estética y de una intención. Toda película busca cierto sello y personalidad, y en “Cuando Dejes de Quererme”, el director establece su mirada potenciando una historia narrativa interesante que prefigura trabajar fuertemente la técnica de flashback, desde la Buenos Aires del año 2002 y retrocediendo hacia los años ’60, en pos de reconstruir que fue lo que realmente ocurrió con la identidad del verdadero ‘padre’ de la joven protagonista. El contexto socio político de la dictadura y la ETA le otorgan al film un color necesario para vertebrar el thriller, género en el que se apoya, incluso, sin profundizar en el entramado político. Uno de sus muchos matices estéticos lo brinda el background sesentista que ambienta la mayor parte del metraje, no obstante, recurre a las reglas básicas de género para descubrir la ambivalencia sobre la que se cierne la realidad de una mujer que descubre un oscuro secreto sobre su verdadero padre. Este retrato emocional falso de su padre activa en la protagonista un deseo de restauración de la figura, debatiéndose entre su padre adoptivo y la figura en absoluto ideal que ha tramado de padre. Legarreta, guionista de “Autómatas” (2013), película sci-fi protagonizada por Antonio Banderas, debuta tras de cámaras sembrando pistas y revelando la intriga en dosis homeopáticas. Con mayor o menor acierto, bebe de las fuentes del thriller americano y sazona la propuesta con sabor argentino: Eduardo Blanco y Flor Torrente conforman esenciales figuras de su nutrido reparto.

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