“La pregunta permanece”, por Pedro Aznar

El gran músico que integró Serú Girán escribió un texto tan sensible como perspicaz que compartió a través de sus redes sociales.


“El tiempo sin respuesta me pide estar aquí”, dice la canción que integra el disco Quebrado publicado por Pedro Aznar en el 2008. Es válido sostener que el autor se lo está diciendo así mismo para tomar fuerzas y hacerse cargo del rol que, como artista, tiene en el presente. Se puede decir, también, que el bajista se ha convertido en uno de los máximos referentes de la escena luego de 35 años de trayectoria en la música, pero con una personalidad cordial y de perfil bajo. No obstante esto, cuando expresa alguna idea, con su arte o declarando ante la prensa, es para dedicarle atención. Este caso no fue la excepción.

Mientras la mayoría de los artistas optaron por enviar mensajes de concientización explicando cómo prevenir el contagio del coronavirus o por hacer shows domésticos vía redes sociales, el célebre bajista argentino escribió y leyó en un video un poema titulado “La pregunta permanece” en el que apunta directamente al sistema que gobierno al mundo y que, de alguna manera, ha producido esta pandemia así como también las miseras y las injusticias que abundan en todo el planeta. Aznar decidió ir más allá del aislamiento social preventivo y obligatorio decretado por Alberto Fernández para preguntarse por lo que vendrá luego.

La pregunta permanece

Miro las calles vacías en la tele
con el alma enmudecida.

Las ciudades parecen maquetas
de una peli apocalíptica,
de una guerra donde todo sigue en pie,
pero no ha quedado nadie.

Escucho a los vecinos adornar
la quieta inquietud
como se puede.

Mis amigos esquivan, apenas,
la desesperación.

Cuidan o lloran a sus padres
no saben bien qué responderle
a sus hijos.

Compartimos listas de películas,
recomendaciones de libros,
frases inspiradoras,
chistes y buenos deseos
con una alegría a media asta
como esos saludos a parientes lejanos
en la sala de espera de un enfermo
terminal.

Yo me duermo después de un par de vueltas
al remoto.

Me pregunto,
como todos,
cuánto más.

Me indigno ante el mal gusto
de los aprovechadores
que buscan un minuto de aire
haciendo o diciendo tonterías demagógicas.

Me enervo ante las bestias que inundan
de falsas alarmas

Me harto de escuchar siempre lo mismo
y que no haya otro tema.

Entiendo, acepto y cumplo
con el gran botón de pausa
que se le ha impuesto al mundo
y me pregunto
si no podremos salir mejores
al otro lado del miedo.

Pudimos hacer esto,
pudimos parar todo,
para no sucumbir.

Por qué no podemos parar,
barajar y dar de nuevo
en un mundo que corre
atropelladamente
al precipicio?

Los gobiernos salen ahora
a sostener la economía
subvencionando
recortando impuestos
dando incentivos.

Por qué no lo han hecho
para cambiar el nefasto paradigma
y salir del descarrilamiento inminente
en lugar de seguir apretando la garganta
del planeta
con una garra de mugre y avaricia?

No importa quién empezó la pulseada
si el virus fue plantado o no

La pregunta permanece:

Cuando todo esto pase
¿vamos a seguir permitiendo
que todo siga como antes?

Pedro Aznar – Tiempo Sin Respuesta (Quebrado, 2008)

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