La epidemiología, los datos estadísticos y el coronavirus

Sol Represa, divulgadora científica de Tarde Neurótica, abordó estos temas junto a Camila Stimbaum, socióloga que está haciendo su residencia en epidemiología.


Camila Stimbaum, socióloga generalista, trabajadora de la salud y ecofeminista, comenzó su residencia en epidemiología en la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación poco tiempo antes de la llegada del coronavirus al país. Hoy le toca afrontar y trabajar para contrarrestar una pandemia que dejó al mundo en jaque. ¿Cómo llega una socióloga a la epidemiología? ¿Qué es la epidemiología? ¿Hay otras epidemiologías posibles? De todo esto conversamos junto a la Licenciada en Química Ambiental y Doctora en Ingeniería Geomática en Tarde Neurótica.

En principio, Camila explicó que se trata del “estudio de la salud a nivel poblacional, de la frecuencia y la aparición de eventos de salud a nivel poblacional. Se emparenta mucho con la medicina y la clínica, pero no es eso”. Por eso, en esta residencia de tres años que hace junto a 17 residentes más de distintas disciplinas de las ciencias sociales van rotando en tareas y áreas de incumbencia. Han trabajado en articulación con municipios, en temas vinculados al VIH o al último brote de sarampión. “Básicamente llegué ahí medio por suerte, pero siempre estuve vinculada a la salud”, destacó la socióloga y agregó que nunca imagino estar “en este lugar que está en el centro de la tormenta, ni que iba a tener esta responsabilidad. Me sorprende la visibilidad que cobró la epidemiología, cuando yo entré era bastante marginal. Ahora hay mas conciencia de la utilidad”.

Por supuesto que la propagación del COVID-19 en Argentina y el mundo afectó el devenir de su trabajo. Ahora “son muchas horas dedicadas a la pandemia”. “Hay mucho de abordaje estadístico, pero el monitoreo y la vigilancia de la pandemia es lo más grande y lo más rutinario que se hace. Después tenemos salidas a campo que tiene que ver con la detección activa de casos, ahora se está implementando el Operativo de Detectar en determinadas zonas como barrios vulnerados donde el acceso a la salud es más complicado”, detalló Camila. Asimismo, contó que también se dedican al “acompañamiento a las provincias y ahí viene la parte de gestión pública de la salud”. En este panorama lamentó que “a veces estamos con mucha exigencia y muchas presiones y eso desorganiza un poco la dinámica de trabajo”.

A pesar de estas dificultades en el trabajo cotidiano Stimbaum contó que los saberes previos en enfermedades infectocontagiosas sirven para comprender el comportamiento del coronavirus. “Suponíamos que en el AMBA, y en región centro sobre todo, iba a estar más complicado por una cuestión poblacional”, expresó y sumó que esto se debe a que ahí vive “mucha gente toda junta y mucha gente con falta de acceso a servicios básicos”. No obstante esto, la socióloga relativizó el valor de las proyecciones y los pronósticos. “Me parece mejor mejorar el monitoreo, la vigilancia y el acompañamiento de las provincias que hacer proyecciones porque todo modelo matemático y estadístico tiene sus supuestos y a veces termina siendo artificial el armado”, dijo y aclaró que “tenemos algunas personas trabajando en modelados matemáticos para predecir cómo va a comportarse la pandemia”.

Si bien en el actualidad, el sistema de salud del país está enfocado en minimizar los daños de la pandemia, Camila consideró importante que “la pandemia no tape otros problemas de salud que no son menos importantes y siguen sucediendo”. En esta línea, remarcó la posibilidad de pensar otras maneras de pensar a la pandemia en particular y a la epidemiología en general. “La epidemiología que se práctica en la residencia es de riesgo que tiene una mirada biomédica de los procesos de salud y nos enfocamos en las enfermedades infectocontagiosas”, explicó para luego destacar que “hay muchas otras perspectivas de otras epidemiologías como la socio-cultural, la crítica, la ambiental”.

Una de esas alternativas posibles es el género. “Una deuda gigante en el registro en salud es poder empezar a registrar el género o la identidad autopercibida. Los registros son binarios entonces es muy difícil saber qué está pasando con la población trans, por ejemplo”, manifestó Stimbaum y remarcó: “la perspectiva de género me parece fundamental”. “El ecofeminismo habla de los cuidados colectivos. La pandemia nos está demostrando la interdependencia fundamental que tenemos los unes con los otres. Esto del distanciamiento físico nos muestra cuán frágil y cuan dependientes somos. Si el cuidado no es colectivo no existe. No sirve si yo me cuido y el otro no”, concluyó la trabajadora de la salud.

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