La carta que Dardo Rocha escribió poco tiempo antes de morir para la posteridad

La historiadora y guía turística, Cristina Espinosa, compartió un texto muy conmovedor del fundador de la ciudad.


La columnista de Tarde Neurótica continuó con su columna de la semana pasada sobre Dardo Rocha a propósito del aniversario de su muerte y de su nacimiento (6 y 1° de septiembre, respectivamente). En esta entrega, continuó enumerando las tareas titánicas encaradas por el abogado, militar y periodista. Sin embargo, el foco estuvo puesto en una carta, que leyó completa, escrita por Rocha poco tiempo antes de morir con el objetivo de que sea leída cien años después.

Compartimos aquí la misiva:

Carta que dejó él para que se lea 100 años después

Han pasado varios años desde aquel 19 de noviembre. Quizás demasiados. Hoy me encuentro viviendo la última etapa de mi vida. En mi corazón hay calma y en mi espíritu hay paz. Pienso será de utilidad este esfuerzo póstumo queridos hijos de la ciudad.

Cuando recibáis este mensaje yo ya estaré muerto.

Mucho tiempo de cavilaciones, dudas y reproches han trascurrido por mi mente y al fin he tomado la decisión. Este mensaje llegará a ustedes cuando hayan perdido las esperanzas de encontrar la original. Aunque muchos duden de su autenticidad elegí a dos personas de mi confianza que debían memorizar estas líneas, transmitirlas por generaciones y hacerlas conocer en el momento preciso. Este momento podría ser el del Centenario.

Aquella tarde de noviembre pude intuir algunos peligros e intenté advertiros. Estas fueron mis palabras: tendremos inconvenientes y dificultades que sobrellevar, falsas ideas y escepticismos cobardes para vencer porque nada se consigue en la vida sin esfuerzo. Pero todo lo alcanzamos con el trabajo honesto y con la práctica de las virtudes republicanas.

Quisiera recordarles que la ciudad de La Plata había sido concebida desde su necesario destino de grandeza. Destino que preocupó a su hermana mayor, tan próxima que ha acumulado tanto poder que la llenó de soberbia como para intentar dominar el país.

La pequeña ciudad nace para arreglar tanto desequilibrio, para poner fin a las luchas internas. Dotada con el mejor puerto de la época, con el mejor diseño, con la Universidad donde se gestará el nuevo hombre americano, financiada con la economía de la provincia hasta ese entonces la mas rica del país.

Si este destino no se cumplió, queridos hijos de la ciudad, es posible que nuestros corazones alberguen una sensación de frustración y fracaso, y se torne incierto el futuro. Solo puedo imaginar una reunión multitudinaria, con todos los vecinos de la ciudad, sus autoridades políticas y religiosas, con todas las personas que amen sanamente a esta ciudad y que en el mismo sitio de su fundación revivan esa ceremonia y renueven los votos para los que se construyó y se comprometan a concertarlos.

Semejante proyecto será para grandeza de todos. Confío en que lo entienda la mayoría. Yo ya estaré velando por vosotros y aun después de la muerte mi espíritu seguirá acompañándolos hasta que me releven de semejante tarea. Mi destino quedó ligado en forma indisoluble de la ciudad de la plata. solo podre liberarme de ella cuando retome el camino trascendente para lo que fue creada.

Me despido en forma definitiva. No permitan engaños. Este es el mensaje que su fundador les ha legado. Y llegará a ustedes de manera insólita. No pasará desapercibido para quienes escuchen con el corazón abierto y la mente despejada.

Queridos hijos de mi ciudad, hasta siempre.

Dardo Rocha.

Escucha la columna completa acá:

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