El racismo, la narrativa de la historia, la identificación, la liviandad y la esperanza

Javier Salum analizó el impacto mediático de la brutalidad policial sucedida en Estados Unidos que desató movilizaciones en todo el país.


Parecen muchas cosas para abordar en poco tiempo. Pero en realidad es una charla fluida con el Licenciado en Psicología, docente e investigador de la UNLP quien reflexionó sobre los recientes casos de brutalidad policial que generaron un repudio masivo y generalizado. ¿Qué hay detrás de eso? ¿Por qué generó tanto el asesinato de George Floyd en Minneapolis y no tanto el de Luis Espinoza en Tucumán?

“Es mucho más simple ver las cosas que suceden en otros lados que las que suceden en la propia casa. Lo que uno debería preguntarse es qué es lo qué estamos viendo, qué nos resulta posible ver. Es decir, cuáles son nuestras visibilidades y cuáles son nuestros invisibles”, comenzó diciendo Javier Salum. En esta línea, indicó: “por algo vemos esto y no vemos lo otro. Hay lógicas de identificación que se ponen en juego ¿Cómo puede ser que un argentino se identifique tan bien con el pueblo estadounidense que sufre los efectos de la xenofobia, del odio, del racismo y no lo pueda ver en su propio pueblo?”, se preguntó y para arriesgar una respuesta estimó que “es mucho más fácil identificarse con la hegemonía que con la periferia”.

Uno de los problemas de esta manera de comprometerse con la realidad y la política es que los reclamos, las demandas y las injusticias pierden peso. Porque una misma situación, como la brutalidad policial, interpela cuando sucede en Minneapolis durante el gobierno de Donald Trump, pero no conmueve por igual cuando sucede en una comunidad qom de Chaco durante el gobierno de Alberto Fernández. Sobre esto, el docente universitario indicó: “Tal vez falten algunas identificaciones que den algún reaseguro, pero eso es muy de lógica de mercado. Que todo sea tan cambiante, tan liviano y sin mucha razón porque uno va de un lado a otro y los objetos cambian. Hoy es Trump, mañana es tal otro, pasado es otra cosa”. “Esa dinámica cambiante es bien de lógica de mercado. Así vamos consumiendo también posiciones políticas, posiciones ideológicas”, destacó Salum.

A pesar de esto, el Licenciado en Psicología afirmó que “el punto no es rezongar contra eso. No se trata de criticar. A mi criterio se trata de analizar las cosas que han pasado, que nunca es la actualidad, para poder trabajar en función de cómo interpelarnos y cómo operar”. En este sentido, afirmó que “la esperanza es indispensable, pero no ingenuamente”. Es decir: “la esperanza no puede sostenerse en el sueño de un mundo ideal. La esperanza tendrá que consistir en la valoración de los lazos, en la valoración de las construcciones que podemos hacer entre quienes componemos y quienes somos el mundo”.

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