El pogo feminista más grande de la historia

Treinta y tres ediciones del Encuentro. Este año se suma una más. Un fenómeno lleno de historia, luchas, banderas, derechos y tensiones que llega a la ciudad de La Plata.

34° Encuentro, La Plata, Historia, Feminismo, Mujeres, Género

La ciudad de La Plata es la sede del 34° Encuentro. En algunos lugares suena a Nacional de Mujeres, en otros a Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries. Como todo espacio representativo tiene sus conflictos, sus diferencias y tensiones pero, a pesar de todo, se desarrollará del 12 al 14 de octubre. Las expectativas superan a quienes componen la Comisión Organizadora. Desde el día que en Trelew, donde fue la edición 33°, se conoció la noticia de que la capital bonaerense sería la ciudad donde miles de mujeres pasarían tres jornadas de debate, análisis y visibilización, es que se comenzó a especular con lo que sucedería. 

Los Encuentros son eje central en el movimiento de mujeres, el cual se gestó hace muchos años atrás en el país y en el mundo. Este mismo, año tras año toma mayor magnitud y cuenta con más presencia y militancia. Jóvenes y adultas; estudiantes, trabajadoras y desempleadas; de las grandes ciudades y de los pueblos más escondidos; de movimientos políticos diversos, sindicalistas, obreras y campesinas; organizadas o no. Todas ellas desembarcarán en la ciudad de las diagonales para participar de debates, mesas redondas, talleres, marchas, peñas, y para alzar la voz a un reclamo donde exigen lo que, por derecho, les pertenece.

El origen de una historia transformadora

El Encuentro Nacional de Mujeres tuvo su nacimiento en 1986 pero, un año antes, comenzó a gestarse. En 1985 un grupo de mujeres argentinas estuvo presente en la Clausura de la Década de la Mujer en Kenia donde, alrededor de 13.500 mujeres de 157 países, se reunieron a debatir en un congreso internacional. Este evento cerraba la etapa de una década, que había comenzado en la Ciudad de México, y que pretendía evaluar los avances y la situación en materia de derechos de las mujeres.

Cuando ellas regresaron al país, pensaron que era necesario trabajar ante la problemática específica de las mujeres en nuestro territorio. Y así fue que la comisión organizadora, conformada en aquel entonces por 43 mujeres, convocaron al primer Encuentro Nacional de Mujeres, que ocurrió en mayo del 86’ en el Teatro San Martín de Buenos Aires. Sectores sociales, partidos políticos, sindicatos y organizaciones fueron representados por esas mujeres y, siguiendo con la metodología implementada en el Foro de ONG de Nairobi -quien lanzó la Clausura-, propusieron un temario para los talleres. Este, según definieron, podía ser ampliado con las propuestas de las participantes.

De este modo, el autoconvocarse fué el punto de partida que tomaron para movilizarse y visibilizar la realidad que las atravesaba, a ellas y a todas. El eje central del Encuentro fue la situación de la mujer en Argentina y las estrategias para el cambio. Como modo de ejecución, se realizó un análisis desde distintos aspectos: identidad, familia, trabajo, violencia, educación, medios de comunicación, participación política, sexualidad y el cuerpo. 

“En el primero éramos cerca de 1.000 mujeres, en el 33° Encuentro Nacional de Mujeres en Trelew participamos 65.000”, exponen en la página oficial del ENM. Además, algo particular que tuvo aquel primer Encuentro, es que contó con la participación de mujeres que eran parte de la escena pública del momento en distintos espacios como María Elena Walsh, María Luisa Bemberg, Marta Bianchi, Liliana Daunes, e integrantes de Abuelas de Plaza de Mayo. Todas ellas forman parte de aquellas mujeres que parieron la historia.

La Abuela Aída Kancepolsky atiende un puesto en el I° Encuentro Nacional de Mujeres

Al finalizar con una experiencia positiva, surgió la propuesta de seguir llevándolo a cabo una vez por año en distintos lugares de Argentina. Fue así que, en el plenario final, se eligió cuál iba a ser la sede del próximo y se leyeron las conclusiones de los talleres: experiencias, ideas y opiniones, acuerdos y diferencias. Córdoba, Mendoza, Rosario, Termas de Río Hondo, Mar del Plata, Neuquén y San Miguel de Tucumán fueron las siguientes ciudades donde se anidaron cientas de mujeres durante tres días. Un criterio federal atravesó la celebración de los Encuentros que, prácticamente, abarcaron a la totalidad de las provincias del país en estos treinta y tres que ya sucedieron.

A través del Encuentro también se originan campañas que responden a los derechos de las mujeres y que, además, ayudan a impulsar leyes como la Ley de Cupo Femenino y​ la Ley de Violencia de Género. Asimismo programas de salud reproductiva, la incorporación en la Constitución Nacional de la Convención por la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer y el proyecto por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. 

“Cada año, al encontrarnos intercambiamos nuestras vidas, nuestras experiencias y convertimos problemas que parecen individuales en un problema de todas. Eso nos ayuda a encontrar los caminos para resolver nuestros sufrimientos”, manifiestan desde la Comisión Organizadora del ENM y puntualizan que, en el encuentro, “también expresamos nuestras luchas, la que damos en la fábrica, la casa, el barrio, el campo, la escuela, la facultad, la ciudad”. 

Dieciocho años después, nuevamente las diagonales 

La ciudad de La Plata no es la primera vez que es sede de un Encuentro. En 2001 se llevó a cabo en la ciudad la edición XVI donde participaron alrededor de 15.000 mujeres y donde se desarrollaron 41 talleres. Este mismo fue un antes y un después por varias cuestiones. 

En un principio, fue la gran irrupción de las piqueteras, de los movimientos sociales y también marcó el crecimiento de la participación de mujeres de partidos políticos y organizaciones barriales. “En ese momento había una gran movilización social, esa empieza a enriquecer los encuentros, y a partir de ahí hasta ahora no han parado, las participaciones son cada vez más grandes, más numerosas, mejores, los feminismos tenemos muchos aportes para hacer desde ese lugar y ese fue un momento de inflexión, como también lo tiene que ser el Encuentro de este año”, manifestó Celina Rodríguez, referente del Frente Popular Darío Santillán-Corriente Nacional, integrante de la Cátedra Libre Virgina Bolten y del Colectivo Feminista Las Azucenas.

Rectorado UNLP. Año 2001. Fotografía de Gabriela Bercaglioni

Estela Díaz, integrante de la Secretaría de Igualdad de Género de la CTA a nivel nacional, también habló sobre el Encuentro del 2001 en la ciudad: “para los años 2000/2003 los encuentros empezaron a hacerse más populares. Todo esto hace crecer los talleres, las mujeres de los barrios van con sus niñes pelando la teta para amamantar, eso fue un signo que empezó a notarse en La Plata y que se profundizó en los siguientes”. Pero hubo otros puntos claves que también marcaron un inicio para los Encuentros posteriores.

La movilización al cierre del mismo fue uno de ellas. Por primera vez se marchó, se gritaron las consignas y se comenzó a generar un espacio de creatividad plena como, por ejemplo, el tener canciones propias. Así también, la peatonal feminista. En aquel momento, también atravesadas por tensiones en la Comisión Organizadora como en esta oportunidad, feministas y personas que decidieron separarse, comenzaron a realizar esta peatonal que contiene una feria autogestiva y que, desde ese momento se replicó incluso en otras fechas como los 8 de marzo, los 3 de junio, y otros eventos en los que participan. Estos espacios de encuentro también están enmarcados en una  época donde no existía una comunicación rápida e instantánea como hoy con las redes sociales. Nace como un espacio de encuentro, de diversión y música. 

La Plata es un punto de encuentro especial por su ubicación. Miles de mujeres que viven y se organizan en los centros urbanos de CABA y del Gran Buenos Aires, van a tener la accesibilidad y oportunidad de acercarse y participar de los talleres. Después de estos, la calle, las plazas, las actividades culturales, la música y la danza. Como sostuvo Diana Broggi, psicóloga, militante feminista y directora de la Secretaría de Políticas Feministas de la UNLP, “los festivales de cierre son los pogos feministas más alegres y grandes del país”.

Un mismo Encuentro, dos organizaciones

Este 34° Encuentro tiene tensiones y disputas propias de un espacio representativo, donde se puede ver que la pluralidad de voces, identidades y pensamientos dentro del feminismo es múltiple y a veces opuesta. No existe un feminismo, sino muchos feminismos porque el movimiento muta y las maneras de nombrarse, pensarse y describirse, también. Hoy, este evento tiene dos organizaciones que funcionan en paralelo. Una sostiene que el debate sobre el nombre del mismo debe desarrollarse durante este Encuentro y, la otra, defiende que esta edición ya es plurinacional. 

Asamblea en el Rectorado UNLP, 2019. Fotografía: Gabriela Hernández

“Encuentro Nacional de Mujeres” y “Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries”, son los nombres respectivamente. Ambas organizaciones realizarán la apertura, la marcha contra los trasvesticidios y transfemicidios -la cual se incorporó por primera vez al cronograma oficial en el 33° Encuentro en Trelew-, los talleres, la marcha final, la peña y el cierre. En el ENM los talleres son 87 y en el Plurinacional el número es de 114. Asimismo las dos realizarán actividades culturales en distintos centros de la ciudad pero el abanico es diferente entre sí. De igual modo, la discusión se dará dentro de las jornadas, aunque se desconoce el cómo y el cuándo. Lo que sí se puede dilucidar del planteo y la situación en general, es la urgencia de nombrar y visibilizar a todas las diversidades que estarán presentes en este Encuentro. 

En la previa el Encuentro anterior, el debate por la necesidad de llamarse “plurinacional”, ya se había dado en la Comisión Organizadora. Esta misma, entonces, intenta integrar a las mujeres de los Pueblos Originarios y a las identidades sexuales disidentes. “Definir el carácter plurinacional de los feminismos cuestiona al colonialismo, como uno de los pilares que sostiene al sistema de dominación patriarcal capitalista, racista, y al régimen heterosexual”, sostiene Claudia Korol, comunicadora feminista, educadora popular e investigadora del Centro de Investigación y Formación de Movimientos Sociales Latinoamericanos. 

Los talleres: el corazón del Encuentro

Durante los últimos 33 años, se realiza del mismo modo: tres días consecutivos en un fin de semana con un día no laborable para que puedan participar todas las mujeres. Sobre todo teniendo en cuenta que algunas llegan desde puntos lejanos del país. Además, y tal como manifiestan las organizadoras, los talleres “son los espacios más importantes del evento” porque son horizontales, plurales y democráticos en tanto que “rompen con las habituales estructuras donde algunas tienen la palabra y otras escuchan en silencio”.

En cada taller se llegan a conclusiones diversas, y todas las participantes son escuchadas atentamente para construir a partir del consenso. Según testimonios de mujeres que participaron de Encuentros anteriores, lo que pasa en los talleres emociona. En estos cada una de las encuentreras -como se nombran- cuenta sus experiencias personales, puntos de vista, inseguridades, preguntas y contradicciones, también ideas que tienen que ver con una acción posterior a realizar como respuesta. Todas de realidades y contextos distintos entendiendo, o intentando entender, la experiencia de la otra, su realidad, sus vivencias. Practicando esta palabra que tanto se replica hoy en día: la sororidad

Talleres. Fotografía: An Mombe

Encuentreras que este año hablarán de trabajo, precarización, desocupación y feminización de la pobreza; de las sindicalistas, campesinas y rurales; del feminismo, la sexualidad y las relaciones afectivas. Travestis, trans, lesbianismos, no binaries, mujeres indígenas y de pueblos originarios también estarán presentes, como así la violencia, el abuso, los femicidios, la explotación infantil, la trata y la prostitución. La maternidad, la familia, la salud, los derechos, el aborto, la cárcel, las drogas, la educación, la política, el deporte y los medios de comunicación tendrán su espacio de debate, y muchos temas más que componen cada uno de los talleres que se desarrollarán en facultades y colegios de la ciudad.

“Es en los talleres donde nos reconocemos en las experiencias, vivencias, alegrías y dolores de otres. Y así crecemos, así nos fortalecemos, así nos multiplicamos. Y así nos transformamos, porque sabemos que ninguna de nosotras vuelve siendo la misma después de un Encuentro”, expresó Diana Broggi. Discurso que se repite en aquellas que atravesaron más de un fenómeno como este en su vida.

 

Porque unidas nos sabemos fuertes, venimos a luchar

Porque no seamos invisibles nunca más

Porque despertamos para siempre y ya no hay vuelta atrás

Porque no seamos invisibles nunca más

 

Así dice Creo, la última canción de Eruca Sativa. De arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, esta canción resignifica la lucha de las mujeres. “Que no haya sido en vano el dolor”, también sostiene. Y es así que este Encuentro expresa esa bandera. Esa la fórmula y receta que hace al buen funcionamiento: la de la unión, la escucha, la organización, la libertad, la pluralidad, la sororidad, la construcción, la visibilización y el respeto. Hace más de tres décadas que, con aciertos y diferencias, todos los condimentos funcionan bien juntos. Este año se suma una edición más y no es cualquiera. En las últimas hubo una presencia de 60.000 y 70.000 mujeres, ahora se esperan entre 150.000 y 200.000. Será el Encuentro más grande de la historia.

 

 Por Camila Costa

Previous Ficciones históricas de la televisión argentina
Next "Las emociones son absolutamente necesarias"