“El hito de la película coreana es histórico”

Se terminó la temporada de premios de la industria cinematográfica y hay varios aspectos que rescatar y otros que discutir.


El crítico cinematográfico y columnista de Tarde Neurótica, se refirió a la entrega de los Premios Oscar desde la sorpresa por la performance de la película coreana Parásitos que ganó cuatro estatuillas. Más allá de esto, se refirió a los premiados en las ternas interpretativas, las injusticias (desde su punto de vista, claro) y los aspectos más destacados de la ceremonia en diálogo con Radio Única.

Escucha la columna completa acá:

La gran ganadora: Parásitos

Impactante y genialmente elaborada, es una sátira muy llamativa y crítica con la división de clases. Frenética, brillante e inclasificable, se enmarca dentro de los cánones de la comedia oscura de atípica resolución, con una mordaz crítica hacia la clase de géneros. Es la deslumbrante sátira social dramática que cobra pertinencia social. Bong Joon Ho siempre se ha caracterizado por el humor negro, por mixturar géneros y por rizar las historias con giros atípicos y personajes conducidos irremediablemente al extremo. En “Parásitos”, dentro de un tono burlón, hay una intención por exponer aspectos incómodos de la nación surcoreana, como la notable diferencia de clases y el miedo constante a su vecino país de Corea del Norte. El director surcoreano vuelve luego de su éxito con “Okja” (disponible a través de Netflix) con una comedia retorcida donde hay espacio para el thriller, el drama familiar y la crítica social. Este director de cine y guionista surcoreano que se distinguió por trabajos como “Memories Of Murder” (un drama criminal real de 2003), el film de monstruos que también escondía una fábula social “The Host” (2006) y la película de acción y ciencia ficción “Snowpiercer” (2013) se consagra obteniendo el Oscar al Mejor Director y al Mejor Guión, también obteniendo los galardones de Mejor Película y Película Internacional. Un hito nunca antes logrado por una película extranjera, si bien previamente films de lengua no inglesa habían estado nominados en ambas categorías como “La Gran Ilusión” (Jean Renoir, 1938) y “Roma” (Alfonso Cuarón, 2018).

La gran sorpresa: Jojo Rabbit

Esta sátira de la Segunda Guerra Mundial, dirigida por el nezoelandés Taika Waititi se alzó con el Oscar al Mejor Guión Adaptado, batiendo a una de las favoritas, “El Irlandés”. El film sigue las desventuras de un solitario niño alemán que ve su visión del mundo y valores puestos en duda. Esta búsqueda por romper paradigmas alterna momentos delirantes con una narración calculada y bucea en terrenos tan originales como emotivos. Gusta del absurdo y sigue una línea surrealista a lo trazado por “La Vida es Bella” (Roberto Benigni, 1997), hace más de dos décadas, cuando se vislumbró un registro poco explorado para hablar de aquello siniestro y crudo.

La gran olvidada: El irlandés

El tiempo en la distancia y su transcurso natural suele colocar a hechos artísticos y a sus creadores en su justo lugar. Difícil resulta dimensionar en su justa medida una obra fílmica, o una trayectoria, sin esa brecha temporal y la perspectiva que esta brinda. Sin embargo, existen momentos (y han existido en la historia del cine) en donde nos sentamos frente a la gran pantalla sabiendo que estamos a puntos de ser testigos de algo verdaderamente especial. “The Irishman” constituye uno de esos preciados momentos y lo sabíamos con anticipación. No hay cinéfilo que no haya soñado despierto desde que se enterara de la histórica reunión cumbre que reunía a Martin Scorsese, Robert De Niro (inexplicablemente omitido en las nominaciones a Mejor Actor) y Al Pacino (su papel de Jimmy Hoffa le reportó la primera nominación al Oscar en 27 años) en una misma película. Así y todo, los votantes a los premios mayores que otorga la Academia olvidaron otorgar a esta obra su justa recompensa. Es la enésima vez que Scorsese acaba siendo ignorado por la Academia. Esta gema cinematográfica penetra en el resquicio moral de unos dioses del hampa, convirtiendo la crónica del ascenso, auge y caída del clan mafioso retratado en un sueño cinematográfico impostergable.

La consagración de Joaquin Phoenix: Guasón

“Guasón” es una poderosa maquinaria cinematográfica, cuya clave del éxito radica en el centro convergente del presente en sombras trazado: en la piel de un gigantesco Joaquin Pohenix, nominado por cuarta vez al Oscar. En la mueca perturbada de Arthur Fleck se vislumbran los dobleces tenebrosos de un ser escindido de su cauce natural. Podemos visibilizar su temblor y su angustia, no obstante ¿comprenderemos su accionar? Allí reside gran parte de su atracción, y el camaleónico hermano mayor de River (quien bajó más de 20 kilos de peso para componer semejante rol) muta hasta cubrirse de lobreguez. Phillips acierta en utilizar angulaciones que aportan notoria profundidad a la gramática cinematográfica y nos convidan de sutiles detalles, si es que estamos atentos a percibir. A quienes pensaron insuperables los “Joker” compuestos por Jack Nicholson, Jared Leto y Heath Ledger, el bueno de Phoenix los hará cambiar de parecer. Su poderosa interpretación es un viaje hacia el centro de la oscuridad del alma humana y una de las mejores actuaciones en la gran pantalla que se hayan visto en años. Si la catarsis de furia que experimenta el Guasón puede intuirse como un fiel espejo de la sociedad americana convertida en un pandemonio, un villano se convertirá en el líder prototipo que guiará a la masa descontrolada.

Merecía mejor suerte: 1917

El reconocido director Sam Mendes, responsable de joyas del cine americano contemporáneo como “Belleza Americana” (1999) y “Camino a la Perdición” (2002) se apunta una de las más destacadas películas que engalanan la presente temporada de premios, no obstante, la Academia eligió premiar esta película en los llamados ‘rubros menores’ que destacan sus grandiosas gestas de sonido, efectos visuales y fotografía. “1917” representa su regreso al género bélico luego de su incursión en la fallida “Jarhead” (2005) y el resultado es un producto absolutamente sorprendente. El germen de esta película se encuentra en las vivencias de Alfred Mendes, veterano de la Primera Guerra Mundial y abuelo del director. De sus historias al frente de batalla y las anécdotas transmitidas de generación en generación es que surge este guión firmado por el propio realizador. Si el cine de guerra se ha especializado, a lo largo de su profusa historia, en ilustrarnos la crueldad de los conflictos bélicos y la futilidad de su fin en sí, “1917” no agrega nada nuevo a lo ya abordado. Pero es su suculenta cuota de realismo, crudeza e impacto las que sustentan a un guion sumamente hábil como para explotar las aristas dramáticas de su devenir. Y allí está la prodigiosa cámara de Mendes para registrarlo todo. El uso que hace del plano secuencia es, sencillamente, magnifico. Su lente, inquieta y movediza persigue ángulos originales e improbables, surca interminables trincheras, se arrastra en travelling o sigue a sus personajes cuerpo a tierra, prescindiendo del montaje a fin de envolvernos en la barbarie del campo de batalla.

Con suerte dispar: Érase una vez en Hollywood…

La última película de Quentin Tarantino resultó una de las gratas sorpresas de la temporada cinematográfica y, si bien perdió con “Parásitos” en las categorías de Mejor Director, Mejor Película y Mejor Guión Original, vio a Brad Pitt consagrarse con la estatuilla al Mejor Actor de Reparto. Completamente distante del dantesco y alegórico universo llevado a cabo en “Los odiosos ocho” (2015), su novena película como director encuentra a Tarantino recreando, bajo su original mirada, una serie de eventos ocurridos a fines de los años ’60, en el convulso mercado de estudios cinematográficos sito en el corazón californiano. Un testamento cinematográfico del hijo dilecto angelino, Tarantino supo condensar recuerdos de infancia, fascinación por la novedosa pantalla de TV y sueño de héroes en celuloide para deleitar a su público una vez más. Recurriendo a su enésimo truco de meta-referencia lingüística, en su desbordado desenlace recreando el accionar del clan Manson sintetizó aquel antiguo ardid literario bajo el exquisito pase de un prestidigitador: ¿qué hubiera pasado si…?

Datos de color de la ceremonia

  • La Academia de Hollywood anunció en plena retransmisión de la 92° edición de los Óscar, que el museo en el que viene trabajando desde hace años abrirá finalmente sus puertas el 14 de diciembre de 2020. El mismo dispondrá de una incomparable colección de artículos: millones de fotografías, artículos procedentes de los rodajes de cintas clásicas del cine, guiones y diseños pertenecientes a leyendas que preservan el legado de la Academia.
  • El notable músico Elton John, obtuvo su segundo Oscar (luego de “El rey león, 1994) a la Mejor Cancion Original. Por su parte, el rapero Eminem protagonizó uno de los números musicales más destacados de la jornada, cantando la canción por la que ganara el Oscar en 2002, gracias a la banda sonora de su propia biopic “8 Mile”, de Curtis Hanson.
  • El segmento “In memorian” dejó dos momentos sumamente emotivos. Mientras se interpretaba el tema “Yesterday”, las pantallas recordaron a la recientemente fallecida estrella de básquet Kobe Bryant, quien había obtenido un Premio Oscar al Mejor Cortometraje Animado hace un par de años, por “Dear Basketball”, una carta de amor al juego que dedicó dos décadas de laurada trayectoria deportiva. Guionado y producido por Kobe, este ejercicio audiovisual le abría las puertas a Hollywood con miras a una carrera que el trágico accidente truncó. El mencionado segmento se clausuró con la imagen de Kirk Douglas, un emblema del Hollywood clásico, protagonista de “Espartaco”, “Cautivos del Mal” y “Senderos de Gloria”, fallecido la pasada semana a la edad de 103 años.
  • Brad Pitt consigue su segundo Oscar, luego de haber obtenido uno en sus labores de productor por “12 Años de esclavitud”, colocándolo en una selecta lista de actores, junto con George Clooney y Michael Douglas, quienes obtuvieron la estatuilla cumpliendo ambos roles en diferentes ocasiones.
  • Luego de estar retirada de la pantalla durante algunos años, Renée Zellweger se consagrara con su rol en “Judy”, obteniendo su segundo Premio Oscar. Lo había logrado en labores de reparto en “Cold mountain”, una épica bélica de Anthony Minghella, en 2003. El hito la convierte en múltiple ganadora, ubicándose junto a actrices como Jodie Foster (premiada en 1988 y 1991).
  • En su tercera nominación, Laura Dern -hija de los veteranos intérpretes Bruce Dern y Dianne Ladd- finalmente obtiene la estatuilla gracias a “Historias de un Matrimonio”, de Noah Baumbauch, en la piel de una tenaz abogada que se entromete en un turbio ambiente legal dominado por el género masculino.
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