Deforestación y teledetección

Sol Represa explicó cómo la tecnología satelital sirve para monitorear los bosques en todo el mundo (y cómo se los está desmontando).


El Observatorio de la Tierra de la NASA, uno de los sitios de imágenes satelitales de uso libre más importantes, eligió el 20 de mayo como su imagen del día el avance de los desmontes en el territorio argentino del Gran Chaco. A partir de esas fotos tomadas desde el espacio, Sol Represa, Licenciada en Química Ambiental y Doctora en Ingeniería Geomática explicó cómo funciona esa tecnología y qué información brinda.

El 20% del bosque se convirtió en tierras de cultivo o tierras de pastoreo entre 1985 y 2013. El Gran Chaco se extiende por unos 650,000 kilómetros cuadrados (250,000 millas cuadradas) en Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil, lo que lo convierte en el bosque seco más grande de América del Sur. Es el segundo bosque en tamaño y biodiversidad después del amazonas y, en Argentina, abarca Chaco, Salta y Jujuy. El 20% (142.000 kilómetros cuadrados) del bosque se convirtió en tierras de cultivo o tierras de pastoreo desde 1985-2013 y gran parte del desmonte tuvo lugar en Argentina.

Argentina es el tercer mayor productor de soja del mundo. La investigación muestra que la producción de soja fue un impulsor directo de la deforestación en el bosque en la década de 2000. A medida que los productores de soja sintieron más presión para mantenerse al día con la demanda mundial, necesitaban encontrar tierras sin explotar y comenzaron a limpiar bosques y regiones áridas. Los avances tecnológicos facilitaron el cultivo de estas tierras marginales, que antes eran difíciles de cultivar.

24 de diciembre del 2019.
Imagen del 18 de diciembre del 2000.

Estas imágenes fueron tomadas por el espectroradiómetro (MODIS), que es un sensor a bordo de los satélites Aqua (desde 2002) y Terra (desde 1999). Tiene un período de revisita entre 1 o 2 días. Este sensor está diseñado para proporcionar mediciones de dinámicas ambientales a gran escala, como son cambios en la cubierta de nubes, el balance radiativo y los procesos que ocurren en los océanos, en la tierra y en la atmósfera inferior. Los instrumentos capturan datos en 36 bandas espectrales y en resoluciones espaciales variables (2 bandas a 250 metros, 5 bandas a 500 metros y 29 bandas a 1 kilómetro). Cada tipo de superficie interactúa con la radiación de manera diferente, absorbiendo unas longitudes de onda muy concretas y reflejando otras diferentes en unas proporciones determinadas. Esta característica hace posible que se puedan identificar los distintos objetos: suelo, vegetación, aguas, etcétera.

La radiación reflejada en función de la longitud de onda se llama firma espectral de la superficie. La firma espectral de las plantas verdes es muy característica. La clorofila de una planta en crecimiento absorbe la luz visible y especialmente la luz roja para usarla en la fotosíntesis, mientras que la luz cercana al infrarrojo es reflejada de manera muy eficaz ya que a la planta no le sirve. La vegetación presenta una reflexión considerablemente elevada en el canal infrarrojo cercano y una baja reflexión en el canal visible. De esta manera podemos distinguir las áreas cubiertas de vegetación de la tierra desnuda o del agua. El agua sólo refleja la gama de luz visible, pero absorbe el resto. Como el agua casi no se refleja en la gama cercana al infrarrojo, se distingue muy bien de otras superficies. Así podemos distinguir ríos o lagos, pero también suelos más o menos húmedos, y lo mismo con la vegetación. De hecho, podemos determinar hasta el tipo de cultivo. Y por ejemplo, distinguir entre especies arbóreas y cultivos de soja.

Necesitamos dejar de deforestar y está bueno saber que existe esta información para hacer más estudios de monitoreo de los recursos naturales.

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