Cuentos Borgeanos anunció el último concierto de su historia

Pasaron casi dos décadas, lanzaron cinco discos desde su origen y ahora llegó el momento de decir Adiós.


Esta banda creada por Abril Sosa nació como un proyecto paralelo a su rol dentro de Catupecu Machu hasta que que a mediados de 2002 y en el pico de la popularidad de Catupecu, Abril decidió abandonar el trío para encarar la consolidación de su banda. El primer disco de Cuentos, Fantasmas de lo nuevo, contó con la producción artística de Gabriel Ruiz Díaz, bajista y productor de Catupecu Machu. Recientemente, a través de un comunicado publicado en redes sociales esta banda anunció (por segunda vez, en rigor) su separación por tiempo indefinido. Afortunadamente para su público, habrá un último recital que será el 3 de abril en Niceto (Buenos Aires).

El comunicado completo de Cuentos Borgeanos firmado por su frontman, Abril Sosa:

Releyendo “Vida para un loco” de Akutagawa, recuerdo lo inverosímil que me resultaba, años atrás, concebir la idea de que una persona pudiese perder por completo, no el apetito por la vida y los placeres más mundanos, como fue en el caso de Akutagawa, sino también la necesidad de crear, la necesidad de decir cosas a través del arte. Hoy, esa re-lectura me regala una nueva revelación; sí, el apetito por el arte, el apetito por la necesidad de crear, también pueden perderse.

Serían inagotables- y sobre todo aburridas- las razones por las cuales, después casi 30 años de carrera, he tomado la decisión de dar por concluido este capítulo de mi vida. La fundamental, y quizá la más relevante (o la única importante), es que creo haberlo dicho todo. Fue un camino arduo y largo. No una vida, sino infinitas vidas, desde Catupecu hasta hoy. Y desde entonces me aboqué solo a esto, poniendo mi corazón en cada minúsculo instante, día y noche, en donde se entremezclaron la locura y la felicidad, la belleza y el oprobio, los viajes, los estudios de grabación, los escenarios y los conciertos, la dicha inagotable, el vacío, la ansiedad del alma.

Ustedes, los más cercanos y fieles, no me dejan mentir cuando digo que siempre lo di todo. Y supe, a temprana edad, que el día que dejase de sentir algo tan profundo por la música, era el día en que tenía que dar un paso al costado, porque si hay algo que no toleraría jamás, es ser un personaje de mi mismo, articulando emociones pasadas sin el compromiso ni la seriedad con los que fueron concebidas. Pues ese día llegó.

Me invade una inmensa felicidad cuando miro para atrás. Y a pesar de haber cometido muchísimos errores, de haber decepcionado a tantas personas que amo y que me amaron con brutal devoción; que a pesar de haber destrozado o eludido etapas de mi vida, olvidado amigos y amigas, incluso a mi mismo, jamás, ni por dinero, ni por fama, ni por ninguna razón o compromiso fuera de lo que a la música correspondía, jamás traicioné mi arte, ni a mis canciones ni a la profundidad que en ellas deposité. Bueno o malo, hice siempre lo que quise, y siempre luché por ello; con las discográficas, con las compañías editoriales, con las modas, con la suerte y con el azar.

Les aseguro que no fue tarea fácil, sobre todo en Argentina, haber comenzado con un proyecto que se llamaba “Catupecu Machu”, y que con tremenda convicción nos dedicábamos a transgredirlo todo, a “torcer las vías y descarrilar” continuamente. Y luego armar otro proyecto como Cuentos Borgeanos, con quienes también, siguiendo la herencia de ese primer Catupecu, hicimos disco a disco lo que sentíamos, sin escuchar a nadie más que a nuestros corazones y a nuestros sueños, sin más prioridades que la naturaleza original de las canciones. De mi etapa solista, no puedo más que agregar que fueron momentos de una tremenda riqueza artística y de libertad plena, y que a pesar de no ser una etapa “exitosa” del camino, fue la más radical y la más exitosa. Y todo valió la pena.
Una parte de mi se va con ello. Pero otra parte, risueña y colosal, nace con la frescura y la emoción que me producen lo nuevo y lo desconocido. Me embarco hacia otras aventuras, hacia otros sueños, con la misma fuerza y con el mismo entusiasmo de siempre.

Hace unos días, con esta decisión tomada y las cosas más claras, lo llamé al Gato. El Gato, con quien compartí más que con nadie en mi vida los escenarios, las horas de estudio, la música, las rutas, los ensayos, (y con esto quiero decir que es él una de las pocas personas que realmente me conoce tal como soy y que supo, a través del tiempo, entender, apoyar y complementar mis locuras y mi errática personalidad, y con extremada paciencia apañar mis necesidades más profundas), comprendió en esa llamada lo que yo sentía y a los dos nos pareció una locura hermosa terminar esta etapa celebrando la música. Por eso la idea de este último concierto. Un concierto para nosotros, pero sobre todo para ustedes, para los borgeanos y borgeanas que crecieron a nuestro lado y apoyaron cada uno de los inesperados giros a los que los sometimos dulcemente. Me alegra contarles que a este concierto se suma Diego y Agus, la esencia de este proyecto, de modo que también habrán delicias con sonido original. Otras sorpresas se añaden a la lista, en una noche que será, al menos para mi, una de las más importantes de mi vida.

GRACIAS, GRACIAS y GRACIAS. Los quiero mucho a todos. A los que siempre apoyaron mi música, y a los otros también, porque fueron una parte fundamental del asunto.

Las mejores energías. Besos y amor.

Aprile.

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