Cuarentena sí o cuarentena no, la angustia, el poder y la importancia de la demora

Javier Salum analizó el apuro por tomar posición, la ilusión de que la cuarentena es el único problema y la idea de que el poder se tiene.


El Licenciado en Psicología, docente e investigador de la UNLP, reflexionó en Tarde Neurótica sobre la discusión polarizada y la movilización del fin de semana en torno a la permanencia y extensión del aislamiento social preventivo y obligatorio en Argentina. “Ahora pareciera que absolutamente todo depende y dependerá de la cuarentena. La realidad, el futuro y el presente de un país parecieran estar determinados por si la cuarentena se extiende o no, negando la inmensa variedad de atravesamientos que tiene el destino o el presente de un país”, comentó para comenzar.

Por el contrario, Javier indicó que “muchas de la situaciones que vivimos hoy son mucho más que cuarentena sí o cuarentena no. Es decir que las discusiones que a veces se ponen niegan la multiplicidad, los diversos atravesamientos que nos componen. Pareciera todo jugarse en una decisión”. “En todo caso, la cuarentena no es más que un detonante o una circunstancia que favorece que ciertos movimientos se aceleren y por lo tanto aparezcan cosas que antes funcionaban un poco tapadas“, agregó el Licenciado.

Esta discusión polarizada en torno a la cuarentena obligatoria (que culminó con una movilización en Buenos Aires y en la zona norte del AMBA) tiene, según qué posicionamiento se tome frente a ella un culpable: el Presidente de la Nación que decide extenderla o no. “Es muy fácil echarle la culpa a alguien. Eso polariza y se invisibiliza la propia potencia” expresó Salum y detalló: “Si creo que el otro es culpable del mal, nunca me voy a poder ver como potencia para hacer algo bueno, algo distinto. La contracara de echarle la culpa al otro es mi propia impotencia“. En esta línea, recordó: “el poder es microfísico, las relaciones de poder se tejen desde que yo converso con tal persona hasta las decisiones gubernamentales en una estrategia que nos implica a todos”.

Ante este escenario, el docente universitario propuso “poner una pausa, no dejarse atropellar por estos tiempos tan violentos que nos apuran a tomar decisiones, posición”. Es que “la demora introduce una distancia que permite la construcción de un vínculo, de un pensamiento, de algo propio, de una diferencia con el otro que hace que me constituya”, afirmó. “La demora como distancia instrumental permite operar para facilitar o para favorecer el pensamiento en conjunto y el encuentro”, remarcó Salum.

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