A las pibas hay que darles confianza

En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la divulgadora de Tarde Neurótica se refirió al sesgo de género en la comunidad científica.


Sol Represa, licenciada en química ambiental e investigadora del CONICET, dio detalles de esta conmemoración establecida por la ONU que apunta a visibilizar una desigualdad existente de larga data y alentar a las mujeres y niñas a que hagan carreras vinculadas a distintas disciplinas científicas. Sol habló sobre la situación a nivel global, el caso argentino y qué se puede hacer para revertir esta problemática en su columna semanal de Tarde Neurótica.

Escucha la columna completa acá:

La participación de las mujeres en la ciencia a nivel mundial es menor al 30% a pesar de constituir la mitad de la población. Desde que Marie Curie obtuvo el Premio Nobel en 1903, sólo 17 mujeres han ganado este premio en las categorías de física, química o medicina en comparación con 572 hombres. En Argentina, los datos muestran que hay niveles de equidad en los primeros niveles de la carrera en CONICET, pero una creciente brecha en las categorías más altas. Las mujeres representan un 52% del total de los investigadores y el 60% del total de becarios del CONICET. Sin embargo, con investigadores principal y superior que son quienes dirigen las líneas de investigación, los que reciben subsidios mayores y quienes luego evalúan, los porcentajes bajan al 39% y al 26%, respectivamente.

Siguiendo con el análisis de las cifras, se puede visualizar también un sesgo de formación. Es decir que hay carreras que tienen, tradicionalmente, más mujeres que hombres o viceversa. Esto responde a construcciones, estereotipos y prejuicios que terminan afectando, incluso, en el desarrollo de habilidades y en la confianza desde la niñez. De hecho, hay estudios en los que se ve que a pesar de haber demostrado un rendimiento temprano prometedor, las niñas tenían niveles más bajos de autoeficacia incluso cuando tenían un rendimiento superior o similar al de los niños en las mediciones de las aptitudes digitales. Esto es importante, porque se estima que la vocación científica se genera antes de los 12 años, con aquellas cosas que soñamos ser de grandes.

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