Análisis de rendimiento del Lobo

Gimnasia y Esgrima de La Plata, Fútbol, Superliga 2019,

Gimnasia es uno de los equipos más comprometidos con los promedios para esta temporada. Debe sumar puntos para alejarse de la zona de descensos y del fondo de la tabla. Para ello debe ganar, algo que le está resultando difícil al equipo que conduce técnicamente el “Indio” Ortíz y no especialmente por los planteos tácticos o la construcción del juego que intenta llevar adelante el técnico. Los dos aspectos que complican al rendimiento del Lobo son la falta de efectividad y los errores defensivos capitalizados por sus rivales.
Hasta el momento, habiendo jugado sus dos fechas de la Superliga, ha cosechado tan sólo un punto de seis en juego. Analizaremos el rendimiento del lobo en sus distintas fases para poder explicar las causas del actual rendimiento del equipo del “Indio” Ortíz.

Fase Ofensiva
Los últimos refuerzos que arribaron a Estancia Chica fueron los delanteros Spinelli y Velázquez (ambos se sumaron a mediados del mes de julio), quienes no jugaron en el partido de Copa Argentina y recién lo hicieron en el debut de la Superliga, frente a Lanús, con el objetivo de priorizar su puesta a punto, tanto de lo físico como de lo táctico, para hacer de ellos jugadores importantes en la resolución de los ataques del Lobo.
Sin embargo, la falta de definiciones efectivas, en relación con la cantidad de situaciones que genera, se ha convertido en el mayor problema del ataque del Lobo.

En este sentido, se puede observar que Gimnasia ha convertido tan sólo dos goles en sus últimas tres presentaciones (considerando el partido de Copa Argentina), y uno sólo en lo que va del torneo de la Superliga. En esta última competencia fue a través de uno de sus mediocampistas, Matías García (10).
Tanto el gol convertido frente a Defensa y Justicia como frente a Lanús presentan la característica que se desarrollan de manera rápida, en pocos segundos, cuando los equipos rivales se encuentran en una situación de ataque. Los jugadores del Lobo se valen de las transiciones de defensa-ataque para imponer la velocidad y calidad técnica individual, para eludir la última línea rival y rematar al arco para marcar.
El gol realizado por Comba, por Copa Argentina, como por García, por la primera fecha de Superliga, fueron a partir de resoluciones individuales en donde lograron imponerse en los distintos duelos que se le presentaron.
Un dato a considerar es que, en ninguno de los últimos tres partidos por competencias, el “Indio” Ortíz pudo repetir equipo, teniendo que variar de nombres y de planteos tácticos. En Copa Argentina utilizó un sistema de 4-3-3, con Guanini (28) y Guiffrey (24) en la posición de centrales, y en el ataque con tres delanteros: Comba (30), Contín (9) y Tijanovich (11).

Para el comienzo de la Superliga, por la fecha º 1 frente a Lanús, Ortíz decidió salir a la cancha con un sistema de 4-3-1-2, ubicando delante de la línea de volantes a Matías García como nexo con los delanteros, ubicando en la zona de finalización a Spinelli (8) y Tijanovich (11). En ese partido Gimnasia logró convertir a través de García (10), luego de haber generado varias situaciones de gol antes.
En su última presentación, frente a San Lorenzo en el “Bosque”, Gimnasia presentó un planteo similar al que hizo con Lanús, es decir, con esta referencia de tres volantes internos y uno más adelantado, como conector, entre el sector medio y los delanteros, ubicando en esa posición a Musis (7), alternando constantemente durante el partido con García (10), que arrancó desde más atrás. Este fue el partido en que los dirigidos por Ortíz generaron la mayor cantidad de ocasiones de gol en un partido, volviendo figura al arquero de San Lorenzo, Navarro (22) que tuvo varias atajadas determinantes. Sin embargo, no pudo efectivizar ninguna situación.

Fase Defensiva
Los goles que recibió Gimnasia fueron por intermedio de dos vías: distracciones y pérdida de los marcajes, como así también errores de gestos técnicos que posibilitaron al rival una oportunidad para convertir, capitalizadas en ambas ocasiones con un gol.

El gol que le marcó Defensa y Justicia, por Copa Argentina, se produjo en una jugada de pelota parada. Un movimiento predeterminado por el técnico Soso llevó a que Herrera (14) pudiera alejarse de su marca y cabecear sólo, dentro del área, para abrir el marcador de ese partido.
Por otra parte, los goles recibidos por Superliga presentan la característica de que fueron aprovechados por el rival de turno tras un despeje defectuoso: por Tijanovich (11) frente a Lanús, y por Morales (4) contra San Lorenzo. Estos errores capitalizados por el rival presentan una característica en común, y es que no los convirtieron los delanteros adversarios, sino que fueron los defensores, laterales izquierdos para ser más precisos, convertidos dentro del área y a través de remates potentes con pocos metros de distancia.

Pese a las dudas que le puede generar al técnico del “Lobo” los últimos rendimientos y resultados, podemos observar algunas certezas en el armado de su equipo. En el arco Arias (31), en la línea de defensores: el central Torsiglieri (6) es una fija sobre el sector izquierdo, Melluso (32) y Morales (4), este último siendo una variable constante en los planteos, cumpliendo la función de lateral o central.

El sector medio conformado por Ayala (16), Comba (30), Mussis (7) y García (10), y en el ataque Spinelli (8) y Tijanovich (11), teniendo la variante del delantero (y refuerzo) Velázquez (17) en el banco de relevos.
Estos son los nombres que se repiten en los distintos armados tácticos del técnico Ortíz, algo no menor, pensando en la consolidación del plantel de cara al resto del torneo de la Superliga y al desafío de sumar una cantidad de puntos importante para depender sólo de sí.

Rafael Crocinelli

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