El glifosato y sus controversias toxicológicas y ambientales.


En los últimos diez años entraron al país más de 1.000 millones de litros de glifosato, dejando así a la Argentina, en el primer puesto a nivel mundial en la cantidad de uso de plaguicidas por habitante, por año.

La función de dicho herbicida es matar la hierba y los arbustos que pueden competir por la luz, el agua y los nutrientes con los cultivos, y la problemática que conlleva es que a lo largo de los años, su utilización se fue acrecentando. Según estudios de Centro de Investigaciones del Medioambiente (CIM), un organismo de doble dependencia: UNLP-Conicet, hace 20 años atrás se utilizaban 3 litros de glifosato por hectárea, por año. Pero, en la actualidad, se estiman 15 litros por hectárea por año. Este aumento ocurre porque algunas especies se vuelven resistentes con el paso de los años y el uso del herbicida y, por esto, se necesita subir la dosis

La utilización del glifosato es controversial desde el punto de vista toxicológico y ambiental, generando una pérdida de la biodiversidad y destruyendo ecosistemas. Además, es un contaminante persistente en los suelos, lo que significa que este no logra degradar la cantidad de herbicida que ingresa. Desde el CIM, a partir de algunos estudios, lograron descubrir que el glifosato ocupa entre un 80% y 90% de la carga másica de la muestra obtenida.

Otro análisis que realizaron desde este centro demuestra que cuando llueve en la ciudad de La Plata, en las gotas de agua también hay glifosato. Esto parte de una comprobación que realizaron al medir la concentración de este compuesto, a lo largo de distintos días que llovió en el casco urbano de la ciudad. Y un tema que preocupa es que, también, se encontró glifosato en la cuenca del Rio Paraná, teniendo en cuenta la importancia que este tiene al ser una fuente de provisión de agua para consumo y para distintas actividades productivas. De este modo se encontró una cantidad de dicho compuesto en el fondo de los ríos de entre 2 y 4 veces superior al que se encuentra en promedio en un suelo cultivado con soja.

Una cuestión de salud
Estos científicos, también lograron encontrar glifosato en productos de la cotidianeidad como bien es el algodón, las gazas, y las frutas y verduras que provienen de campos que trabajan con estos químicos, lo cual preocupa ya que desde la Organización Mundial de la Salud se explicitó que este agrotóxico tiene potencial cancerígeno.

Desde organismos como Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) ya vienen hablando sobre esta problemática desde hace bastante tiempo. Entre los años 2011 y 2013 realizaron controles y análisis de las frutas, verduras y hortalizas que son llevadas a los mercados centrales de la ciudad de Buenos Aires, La Plata, y General Pueyrredón. En ese lapso de tiempo, el resultado dio que había un 63% de presencia de agroquímicos en dichos productos y que, en algunos casos específicos como lo son los cítricos, estos contenían un 90%.

Sobre este último punto, también Emisa (Espacio Multidisciplinario de Interacción Socio Ambiental), el cual pertenece a la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, descubrió que entre noviembre de 2014 y abril de 2015, en el 85% de los cítricos que se cultivaban tenían presencia de agrotóxicos.

A su vez, existen organizaciones como Renama (Red Nacional de Municipios y Comunidades) que fomentan la agroecología, visualizando que existen opciones para realizar una producción alternativa pensando en la ecología, defendiendo la biodiversidad y la salud pública.

Por otro lado, existen provincias en el país, donde se están generando ordenanzas para prohibir el uso, aplicación, almacenamiento y comercialización del glifosato, tal como está ocurriendo en Gualeguaychú, Entre Ríos. En este contexto, se logró cosechar por primera vez, 25.000 kilos de verdura sin usar agrotóxicos.

Camila Costa

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